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Buy coffee from “Juan Ana Cafe”

Buy coffee that is grown and processed at the San Lucas Mission, founded by Fr. Greg Schaffer of the New Ulm diocese in Minnesota. The profits of the sale of coffee benefit the farmers. The brochure for Juan Ana Cafe (named after the parents of Fr. Greg) says:

“Great Coffee with a Cause”

Juan Ana Cafe is processed with care from initial harvest to the roasting and packaging. Our coffee is of the highest quality: grown in San Lucas Toliman with ideal climage, rich volcanic soil and altitude of 5,100 – 6000 feet.

For more information and ordering, go to www.sanlucasmission.org    (651-454-0981 in U.S.)

 

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Artículo — Mi peregrinación-retiro a Centro América

Véase la gallería de fotos aquí.

Sendero de sangre y lágrimas: una travesía espiritual a Centro América
Robert Dueweke, OSA
Nueva York, enero 2019

Santiago Atitlán, Guatemala

El asombro me agitó el sueño profundo. Aunque no estaba seguro, me parecía que los estallidos sonaban como bombas o como alguna clase de explosivos. De nuevo, los sonidos como el estallido de truenos resquebrajaron el aire de la noche fría. Bam-bam-bam. Entonces, escuché el estrépito de camiones pesados que circulaban sobre el camino empedrado a las afueras de los muros de adobe de mi habitación. Los espantosos sonidos jugaron engañar a mi mente alerta. Me imaginé camiones que transportaban soldados con ametralladoras. Mi circulación sanguínea se tornó fría como el hielo, mi cuerpo entero con escalofríos por el miedo. “¿Estamos siendo atacados? ¿La armada matará a más civiles?”. Hice un acto de contrición, y, por un segundo, me pregunté por qué yo tenía tan poca fe.

En la mañana, indagué sobre los estallidos que sonaron como bombas. Uno de los líderes del grupo dijo que los sonidos eran inofensivos, que se trataba de los acostumbrados fuegos artificiales que se utilizan para la celebración de un cumpleaños familiar.

Una jornada espiritual a Centro América

De este modo inició mi jornada espiritual de 10 días en enero de 2019 a Centro América. Los misioneros de Maryknoll organizan una peregrinación-retiro anual para el clero y los hermanos religiosos quienes caminarán las pisadas de los mártires de hoy en día en El Salvador y Guatemala. No pensamos en los mártires de esos días, aquellos hombres y mujeres del pasado que vivieron valientemente y murieron sirviendo a la gente y a la fe. Así como las estatuas y los vitrales de un templo, descubrí que los mártires se encuentran en la memoria de la comunidad.

Nuestro grupo de peregrinación lo conformaron diecisiete participantes procedentes de diferentes lugares de los Estados Unidos y Canadá; y cinco misioneros Maryknoll quienes fueron nuestros guías y “testigos”, esto es, aquellos que conocieron y trabajaron personalmente con los mártires.

El objetivo del retiro ofreció una oportunidad para reflexionar sobre nuestra fe, nuestra misión y la relación con Dios a través de los ojos y experiencias de los hombres y mujeres sufrientes y valientes que dieron sus vidas como un testimonio del Evangelio de Jesucristo. El derramamiento de sangre es el contexto; la escucha y observación son las actitudes que los participantes deberán adoptar en este retiro.

Sendero de Sangre y de lágrimas: El Cuento Escondido

En la primera mañana, partimos de la antigua ciudad colonial de nombre Antigua, en Guatemala, y viajamos seis horas con rumbo a El Salvador. Ahí, llegando a la cátedral, pasamos a la capilla para visitar y rezar a la tumba del Arzobispo Oscar Romero, ahora santo, y la capilla donde fue asesinado por una bala de sicario. Después, nos dirigimos a un área desolada en el campo, lugar donde cuatro mujeres norteamericanas, practicantes y servidoras de la iglesia, fueron torturadas, violadas y ejecutadas en 1980.

Más tarde, el equipo del retiro nos condujo a la Universidad de Centro América donde seis jesuitas, el ayudante de la casa y su hija adolescente fueron asesinados a media noche. Al final del día, nuestro grupo estaba emocionalmente exhausto de haber atestiguado tanto mal. Yo me sentí paralizado y no sabía cómo o qué pensar, Desde luego, cada lugar que visitamos era un lugar sagrado, un “suelo santo” para ser venerado.

Después de varios días de reflexionar sobre estos terribles sucesos, regresamos a Guatemala a un lugar que pudiera competir con el paraíso, pero donde, tanto lo bueno y lo malo persisten en el aire. Nuestra camioneta cruzó sobre el camino de la montaña que muestra el paisaje de un grande y profundo lago azul rodeado por los volcanes. En la orilla del lago queda el pueblo de Santiago Atitlán, donde en 1981, el sacerdote de Oklahoma City, EU., el Padre Stan Rother, ahora beato y primer mártir norteamericano, dio su vida en favor de los indígenas mayas. Escuchamos los testimonios de sobrevivientes de las masacres, de las viudas que perdieron a sus esposos; testimonios de familiares que relataron el secuestro de miembros de sus familias a quienes nunca se les volvió a ver, cuyos restos mortales, se considera que permanecen en una fosa común. Aún hoy en día, muchas personas valientes y comprometidas con la justicia social, arriesgan sus vidas recogiendo evidencias e historias tanto de la población rural maya como de la oficina de la Iglesia en materia de los Derechos Humanos. Debemos preguntarnos: ¿qué sucedió?

En Guatemala, la armada lanzó una campaña homicida de miedo y un reino de terror en contra de los nativos indefensos de las comunidades indígenas mayas. Trabajando siempre a media noche y con frenesí inhumano, los soldados irrumpen en los tejados de paja de las chozas, tirando las puertas, matando cualquier cosa que se mueva –los ancianos, las mujeres embarazadas y los infantes. La matanza se hace en el nombre del “anti-comunismo”, y con acusación sin fundamento de pudientes y ricos terratenientes, militares y líderes de negocios. El liderazgo de la Iglesia, desde los tiempos coloniales, a menudo del lado de la élite poderosa para proteger sus propios intereses.

Los líderes y ministros católicos que ayudaron a los pobres en sus necesidades básicas y predicaron la justicia social fueron el blanco y etiquetados como “comunistas”. Un obispo, diecisiete sacerdotes y 2000 catequistas fueron masacrados por su trabajo con los pobres, y por actos considerados como “actividades subversivas”. Ellos habían cuestionado las causas que llevaron aumentar la extrema pobreza de las comunidades indígenas.

A través del periodo de 35 años de guerra civil en Guatemala, con su clímax en los años 1981-1983, se llevaron a cabo 700 masacres de las cuales 250,000 personas inocentes, principalmente indígenas mayas, fueron asesinadas. Esta realidad es la historia escondida de Guatemala.

¿Por qué la armada masacró a su gente? ¿Qué fuerza a la mentira detrás de la historia escondida de tanto racismo y odio? La sistemática violencia de Guatemala inició en 1954 como una reacción en contra de “los Diez Años de la Primavera” – la reforma de tierras agrarias de las anteriores administraciones democráticamente electas. Ello fue el primer intento para llevar a Guatemala a la era moderna. Los signos del progreso tocaron las raíces. Los campesinos rurales cultivaron las tierras subdesarrolladas. Y, además, los pudientes, los pocos poderosos refutaron la dirección que el país estaba tomando. Ahí donde se prosperaba, acechaba el mal.

El gobierno de los Estados Unidos y la CIA no son extraños en la arena política de Centro América. Ellos querían no tener nada que hacer con tal “progreso”; la reforma de tierras fue anunciada como “comunista”. Esta fue una mentira en nombre de la hegemonía económica y política. La historia escondida es que la tierra y la reforma agraria fueron malas para los inversionistas norteamericanos, especialmente para la United Fruit Company. Determinaron un alto a tales reformas de los gobiernos democráticamente electos, la política de E.U., y la intervención militar en Guatemala tuvo un impacto directo al crear las condiciones para la muerte de miles de personas pobres. La pobreza de hoy en día, los asesinatos y la corrupción son un resultado de la política exterior norteamericana que se entromete en los asuntos políticos y económicos de una nación soberana. Los plátanos continúan cultivándose con la servidumbre impuesta y la sangre de trabajadores indígenas. Estas terribles estrategias políticas y económicas han sido ampliamente documentadas (Consultar Thomas Melville, Through a Glass Darkly. The U.S. Holocaust in Central America, 2005.)

Los mártires “dijeron la verdad al poder” y derramaron su sangre como testigos del Evangelio con su solidaridad hacia la gente a quienes ellos sirvieron. El antiguo teólogo latino Tertuliano escribió que la sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia. Atestigüé a una parroquia viva con el espíritu de comunión y participación de Vaticano II, en Santiago Atitlán, lugar donde el beato Stan Rother sirvió con su ministerio y dio su vida. Él fue el “pastor que nunca dejó a sus ovejas”. Su corazón y su sangre están enterradas en el santuario de la parroquia; son también ellas las fuentes de vida y presencia en las creencias tradicionales mayas. Por tanto, también, es sangre para la Iglesia.

¿Qué he aprendido de esta experiencia de peregrinación? Para alguien quien es el representante de la Orden Agustina ante las Naciones Unidas, mi entendimiento sobre regímenes dictadores y autocráticos se ha tornado más personalizado. Veo más claramente el vínculo entre la historia sangrienta de Centro América y la migración de personas hacia la frontera de los Estados Unidos con México. Aprendí que tú, querido lector, puedas encontrar inaceptable: la escandalosa implicación de las administraciones de los Estados Unidos, en el nombre de sus ciudadanos, y en la tan nombrada “lucha contra el comunismo”, al sacrificar vidas humanas en los altares de las corporaciones mercantiles a lo largo y ancho de toda la región. Nosotros, como ciudadanos, debemos saber esta historia, la historia escondida. El frenesí de construir el muro en la frontera sur de los Estados Unidos es un intento de no prestar atención y borrar para siempre esa historia. Como dijo el filósofo norteamericano George Santayana: “Aquellos quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.

El testimonio del hermano Maryknoll Marty Shea, de 90 años de edad, quien nos comparte estas palabras en el folleto de la peregrinación:

Esta es una manera diferente de vivir un retiro/peregrinación: te implicarás en su martirio, las masacres de aquellos que murieron, con aquellos quienes sobrevivieron y viven con el martirio diario de los pobres. Te atreviste a caminar con ellos; estás implicado. Ahora, puedes contar su historia; ahora puedes decir tu historia.

Cuando vuelvo a reflexionar en aquellas bombas imaginarias de aquella primera mañana en Antigua, me doy cuenta que fue un momento de gracia. Por un breve instante, experimenté lo que los mártires pudieron haber experimentado: el asombro y el miedo, así como también la lucha y la prueba para orar por la fortaleza para mirar fijamente a la oscuridad y confiarme en las manos de Dios. Quizás esto es lo que más aprendí de los pobres: mi propio vacío y pobreza sumadas a la búsqueda de la dependencia radical del poder del amor. Esto es cómo yo estoy “implicado” y esto es lo que yo debo predicar: exponer el mal de la mentira y dar la bienvenida al pobre “crucificado” que busca compasión y hospitalidad en las fronteras de nuestra nación.
El verdadero y real muro de frontera es aquél levantado en nuestra mente y corazón, aquél que rechaza preguntar y olvida nuestra historia.

(Traducido por Maria Elena del Collado)

(rdueweke@gmail.com)

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Indonesia/West Papua

(JP/Sigit Pamungkas)

  A new section on Indonesia and  the human rights conflict in West Papua has been added under the tab “Projects.” Consult this section on indigenous rights and environmental abuse caused by mining and logging companies. CLICK HERE.

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Statement on Immigration from Augustinians in Central America (Español)

Links to the documents:

COMMUNICATION eng

COMUNICADO esp

(Photo by Robert Dueweke, El Paso, TX)

 

 

DELEGACIÓN NTRA. SRA. DE LA PAZ DE CENTROAMÉRICA O.S.A.
Communication from the Augustinians of Central America

On the occasion of the migratory crisis of our peoples
The religious friars of the Order of St. Augustine in Honduras, El Salvador,
Nicaragua and Costa Rica (OSA-AMC) want to openly express our great concern
about the anguished exodus of thousands of brothers and sisters involved in the
migrant caravan moving towards the north, heading to the US, to get away from
the violence and poverty.

Our vocation calls us to be witnesses of the mercy and love of God in the
world. Therefore, we cannot remain at this moment as insensitive spectators
before a humanitarian drama that is leaving in the ditches of the road those to
whom Jesus identifies himself (see Mt 25:35). Augustine of Hippo challenges us
in this sense, on the occasion of the wave of migration caused by the plundering
of Rome by the Vandals in the year 410 (see Sermon 25, Commentary on Psalm
40). We cannot avoid “putting ourselves in the shoes” of those who are risking
everything to give their children a future, as Pope Francis tells us (Gaudete et
Exultate 102).

We denounce the world disorder through which capital and goods
circulate freely -often covering up the perverse traffic in arms, drugs and human
beings- while the new pharaohs raise walls, accuse of being criminals and
threaten the impoverished by using security forces. We call on international
organizations for migrants’ dignity and fundamental rights to be protected,
especially the most vulnerable of them, such as children and the sick. They hope
that we join our voices to break the barriers of silence or indifference that
increase their helplessness and to build bridges of compassion and solidarity.

Finally, we want to express our fraternal closeness to the volunteers, to
the social organizations, to the religious groups and to the many anonymous
citizens and families that are accompanying and protecting the migrants of the
caravan in their “desert crossing” with their generous welcome. That exemplary
testimony dignifies the human community. We pray for you, asking Mary, Our
Lady of Peace, her motherly intercession. God bless you all.

November 1, 2018, All the Saints solemnity

*************

DELEGACIÓN NTRA. SRA. DE LA PAZ DE CENTROAMÉRICA O.S.A.
Comunicado de los Agustinos de Centroamérica

Con motivo de la crisis migratoria de nuestros pueblos
Los religiosos de la Orden de San Agustín de Honduras, El Salvador,
Nicaragua y Costa Rica (OSA-AMC) queremos manifestar públicamente nuestra
enorme preocupación ante el angustioso éxodo de los miles de hermanos-as de
la caravana migrante que se desplaza hacia el norte, rumbo a EEUU, huyendo de
la violencia y la pobreza.

Nuestra vocación nos llama a ser testigos de la misericordia y el amor de
Dios en el mundo. Por ello, no podemos en estos momentos permanecer como
insensibles espectadores ante un drama humanitario que está dejando en las
cunetas del camino a aquellos con los que Jesús mismo se identifica (cf. Mt
25,35). Agustín de Hipona nos interpela en este sentido, con ocasión de la ola
migratoria provocada por el saqueo de Roma por los Vándalos el año 410 (cf.
Sermón 25; Comentario al Salmo 40). No podemos dejar de “ponernos en los
zapatos” de quienes lo están arriesgando todo para dar un futuro a sus hijos,
como nos dice el Papa Francisco (Gaudete et Exultate 102).

Denunciamos el desorden mundial por el que circulan libremente los
capitales y las mercancías –a menudo encubriendo el perverso tráfico de armas,
de drogas y de personas–, mientras los nuevos faraones levantan muros, acusan
de delincuentes y amenazan con la fuerza a los empobrecidos. Hacemos un
llamado a los organismos internacionales para que la dignidad y los derechos
fundamentales de los migrantes sean protegidos, de un modo especial los más
vulnerables, como son los niños y los enfermos. Ellos esperan que unamos
nuestras voces para romper las barreras del silencio o la indiferencia que
agravan su desamparo y para tender puentes de compasión y solidaridad.

Finalmente, queremos expresar nuestra cercanía fraterna a los
voluntarios-as, a las organizaciones sociales, a los grupos religiosos y a los
numerosos ciudadanos y familias anónimas que con su generosa acogida están
acompañando y protegiendo a los migrantes de la caravana en su “travesía del
desierto”. Su ejemplar testimonio dignifica a la comunidad humana. Rezamos
por ustedes, pidiendo a María, Ntra. Sra. de la Paz su maternal intercesión. Que
Dios los bendiga a todos.

1 de noviembre de 2018, Solemnidad de Todos los Santos

 

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Secretariat for Justice and Peace meets in Cebu

On the 20-23 November 2018 the Secretariat for Justice and Peace met in Cebu for its annual meeting. Representatives were from Korea, Thailand (by Skype), Philippines, and United Nations. The meeting consisted of a review of social justice issues in the region.

Climate Change

One of the issues, along with migration of peoples, was climate change affected areas. A presentation was given by Fr. Aladdin Luzon of the Basilica of Santo Nino in Cebu on his projects on Kinatarcan Island, which was devastated by the super Typhoon Yolanda, also called Haiyan, killing over 6300 people, in 2013. One of the projects involves an experimental design for a typhoon-proof structure called the Balay-Bao or “turtle house,” named for its curved concrete roof. See the development program on YouTube at http://tinyurl.com/y8d9hufv.

The parish at the Basilica also has a superb social media communications program in place. Under the leadership of Fr. Genesis Labana and a well-prepared staff, the ministry has won two awards. The Augustinians take seriously the importance of social media as a necessary means for reaching young people and for disseminating information and opening channels for feedback.

Immigration

Fr. John Murray in Bangkok gave a presentation via Skype on the immigration situation in Thailand. Information on the Global Compact for Refugees and Migrants can be found at https://www.icvanetwork.org/.

United Nations

Fr. Bob Dueweke presented an outline and rationale why the Augustinians are at the United Nations. The paper “The Third UN,” in reference to the non-governmental organizations (NGOs), highlighted the specific role of Catholic NGO.  That role consists of building four kinds of bridges between types of communities. The first bridge is between the local communities themselves. The second bridge is between the local communities and the UN agencies. The third is between the local communities and ecclesial structures, such as the bishops’ conference. The last bridge is between the ecclesial structures and the UN, for example, drawing on Catholic Social Teaching in the forming of public policy. These “bridges” act as two-way communication.

Fr. Dueweke had a chance to meet with the Justice and Social Communications committees of the basilica to discuss the role of Augustinians International and how they might be able to collaborate more effectively with the New York office. We also explored various ways for implementing the Sustainable Development Goals (SDGs).

General Chapter 2019

Fr. Tony Banks raised the question concerning what information the Secretariat for Justice and Peace ought to bring to the General Chapter.  Some ideas presented were the promotion and defense of human rights, Laudato Si and concern for the environment, the promotion of the SDGs, most importantly, SDG 16 on fortifying institutions of justice and peace.  It is true that there is what Pope Francis calls an “indifference” among people regarding social justice. Some say it is plainly “uninteresting.” The key task is to fire up the imagination that will capture interest and renewed commitment toward social justice issues. The conditions for this to happen is to create a higher viewpoint from which new perspectives on a situation can be drawn. One such viewpoint is the SDGs. The task is the educate the membership regarding the vital UN program.

 

Secretariat for Justice and Peace participants

Gary McCloskey (Villanova), Wieslaw Dawidowski (Poland), Tony Banks (Asst. General), Patricio Villalba (Asst. General), Bob Dueweke (United Nations), Chang Ho Kim (Korea), Aladdin Luzon (Philippines), Jepser Bermudez (Philippines), and John Murray (Tahailand, via Skype)

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Robert Dueweke, OSA, on the US/Mexico border – A Reflection

“Build the Wall! Even Heaven has a gate.” So reads a Texas bumper sticker proclaiming that the car owner favors building a huge wall along the entire US-Mexican border. Immigration is one of the most contentious issues worldwide. The massive movement of peoples is a global phenomenon. To date over 65 million people are on the move due to war and climate change. The situation is so serious that the United Nations (with the U.S. in opposition) has issued the Global Compact on Migration, defining the rights to liberty and protection of migrants from arbitrary detention and other abuses.

In the United States, immigration is also a hot-topic issue, especially after September 11, 2001, when national security concerns were linked (unjustly?) with border crossings and migration. Immigration became politicized and partisan. Emotions and opinions tend to override the gathering of facts and asking questions about why there is immigration in the first place.

Recently, I was in the desert border town of Tornillo, east of El Paso, where the infamous “Tent City” can keep 3800 unaccompanied minors or children who have been forcibly separated from their parents and are detained for deportation. People in the town were reluctant to talk about the situation. Road barriers and security kept unwanted visitors at a distance. Interestingly, unsupportive of this policy, El Paso County Sheriff Richard Wiles prohibited his deputies from working off-duty with the federal facility. I left this desolate area with feelings of sadness and anger. I asked myself, if I were a parent escaping extreme poverty and violence, how would I feel if my child were taken from me perhaps never to be seen again?

How might we apply Lonergan’s insights to the issue on immigration? The first is what Lonergan in his major work Insight calls the “flight from understanding.” The broken immigration system and policies portray an avalanche of misunderstandings. The failure to be intelligent, reasonable, and responsible leads toward decline and violence. He writes:

[It] blocks the insights that concrete situations demand. There follow unintelligent policies and courses of action. The situation deteriorates . . . policies become more unintelligent and action more inept. What is worse, the deteriorating situation seems to provide the uncritical, biased mind with factual evidence in which the bias is claimed to be verified. So . . . intelligence comes to be regarded as irrelevant to practical living. Human activity settles down to a decadent routine, and initiative becomes the privilege of violence (Preface, 8).

Insights are blocked because all the relevant questions are not asked and answered, and result in the generation of a series of bad decisions. Why do so many people want to leave their countries in the first place? Answers give us insights into extreme poverty and the collapse of agriculture due to trade agreements like NAFTA. These policies encourage drug cartel activity and violence. Is there complicity? What are the effects of trade agreements on livelihoods? Do we ask the question? Do we care?

Another factor is group bias; it is the most dangerous and destructive of the biases that Lonergan identifies. Lonergan explains that group bias is the refusal to consider the pertinent facts and the insights of another viewpoint. It is rooted in a group-think that defends an opinion or emotion at all cost. Group bias is responsible for labeling all Immigrants terrorists and rapists. Fear is aroused and infectious. Skin color, votes and dark money add fire to the immigration debate. Migrants have become scapegoats for deeper insecurities. Group bias against immigrants is unfounded, cruel and unacceptable to a nation that has been home to immigrants. This group bias is nothing less than racist and xenophobic. The political source for such hatred is encouraged by the current administration and their advisors.

As a nation, we are slipping into the longer cycle of decline with unforeseen consequences. What can we do? We need to check our own biases and act intelligently, reasonably, and responsibly. Perhaps we, like Sheriff Wiles, can stand together with another “moving viewpoint” of compassion and understanding, one that has claimed to be the Good Shepherd, the bread of life, living water, and the Gate.  

(Reprinted from the blog written for the Lonergan Institute at Boston College: https://bclonergan.org/build-the-wall-a-flight-from-understanding/)

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Welcome Keenan Overa from Lehigh University as AI Youth Rep

The world is a complex place, and information technology coupled with globalization is only increasing the meaning of this idea. Yet despite this, and all its shortcomings, Dwight D. Eisenhower remarked that the United Nations “represents man’s best organized hope to substitute the conference table for the battlefield”; and it this idea that gives purpose to our work. 

 This is my first year joining as a new Youth Representative for Augustinians International, and I’m beyond excited to get started. NGO’s are continually rising in their importance in the UN system, and they give a voice to the individuals and groups whose needs and cries often are too easily ignored. NGO’s carry forward the principles and values that often aren’t present enough in the world, and they occupy a very special, but also a very vital place in international politics. Having heard of the Augustinians’ past work with ongoing human rights crises, such as in Congo, and working to further educational development, the Augustinians are just one of many NGO’s working tirelessly to improve the world. I take pride in being able to join this effort, because I believe in the capacity of humanity to work together. Diversity should not be grounds for conflict between cultures and groups around the world, rather our differences should form the foundation for curiosity, learning, and understanding. I look forward to working with Fr. Dueweke in pursing this vision. The challenges ahead are but a reminder of the necessity of work that the Augustinians, along with other NGO’s, strive to achieve in an effort to change this world for the better.

(Photo of Keenan in Moscow studying Russian)