¿QU´E PODEMOS HACER?

¿Qué podemos hacer?

Las comunidades religiosas tienen una dimensión profética como parte integrante de sus carismas. Los agustinos vivimos esta dimensión a través del testimonio a la comunidad en varios niveles: local, regional e internacional.

El origen de la comunidad surge de la comunión con Dios, como fuente de la vida; desde ella, esta experiencia de comunión se comparte con los demás. Esta experiencia se expresa a nivel local con las comunidades inmediatas, o a través de una colaboración de ministerios o preocupaciones pastorales a nivel regional. A medida que el mundo se vuelve más globalizado, los agustinos estamos conscientes de una comunión internacional, basada no en el poder de unos pocos, sino en la praxis del diálogo y la participación de todos. Teológicamente, la visión de la comunidad mundial refleja el cuerpo de Cristo (1 Cor. 12, 12-31) y el principio básico, también llamado por Ange Le Proust como “el secreto agustiniano” de ayudarnos mutuamente a llevar las cargas (Gal. 6,2). El “secreto” se desvela en las actitudes y el compromiso con la justicia social.

En este breve ensayo quiero presentar un esbozo de cómo podría funcionar esta dimensión profética. Obviamente, existen muchos enfoques para realizar el carisma en los planos local, regional e internacional. Cualquiera que sea el enfoque que uno asume, deben estar en su lugar y tomarse en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar, este enfoque que ofrezco permitirá resaltar los elementos importantes que reúne el sistema de las Naciones Unidas y que repercuten en los niveles local y regional. En segundo lugar, para que las comunidades locales y regionales se conecten a nivel internacional, como lo es el sistema de las Naciones Unidas, deben ser conscientes de los principios de la Enseñanza Social Católica así como de los métodos para reflexionar sobre la realidad. Por consiguiente, las tres áreas son: el sistema de las Naciones Unidas, la Enseñanza Social Católica, y los Métodos para la Reflexión. Una tensión equilibrada entre lo internacional y lo local da expresión al movimiento circular que se formula en el párrafo 185 de las Constituciones de la Orden.

El sistema de las Naciones Unidas y los ODS

En 2015, los países adoptaron un programa con 17 metas específicas que deben alcanzarse en el año 2030, con el que movilizarán sus esfuerzos hacia la transformación de nuestro mundo: la Agenda 2030, también llamada Objetivos de Desarrollo Sostenible-ODS (SDG por sus siglas en Inglés). Los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil junto con las Naciones Unidas tienen que hacer su parte e inician la acción con estos objetivos. Tan importante son los ODS que todo lo que se hace en la ONU es a través de la lente de la Agenda 2030.

Si una comunidad local quiere tener una voz en la ONU, es más efectivo llevarla cabo a través de uno o más de estos ODS.

Debido al consenso alcanzado por las Naciones Unidas, esta Agenda 2030 se asemeja a la voluntad común y al inquieto deseo de la humanidad de construir un mejor mundo comunitario. Los agustinos debemos estar familiarizados con estos recursos que pronuncian los ODS. Es un buen comienzo el familiarizarse con el folleto “Transformar nuestro mundo”. 

 

 

La Enseñanza Social Católica

Una de las mejores evidencias de la Iglesia lo es el cuerpo de literatura sobre justicia social llamado la Enseñanza Social Católica (CST por sus siglas en Inglés). La Iglesia siempre ha lidiado con las grandes interrogantes acerca de lo que significa ser una persona humana en la sociedad. A medida que la sociedad se vuelve más interconectada, tecnológica y global, la persona de fe debe intersectarse con los ámbitos económico, político y social. Las respuestas han sido exploradas en homilías, cartas pastorales, ensayos académicos, materiales catequéticos, documentos de órdenes religiosas y los institutos laicales, todas ellas en nombre de los sectores más vulnerables de la sociedad.

La tradición de la Enseñanza Social Católica comenzó en 1891 con el Papa León XIII, en su encíclica Rerum novarum (Sobre la condición de los trabajadores). En esta encíclica, la Iglesia reflexionó sobre la realidad de las condiciones laborales durante la Revolución Industrial. En 1952, Pío XII publicó la constitución apostólica titulada Exsul familia, que hace un llamado sobre la migración y el dar la bienvenida al extranjero entre nosotros. La Enseñanza Social Católica ofrece principios básicos a seguir cuando se trata de cuestiones de la persona humana. Los cuatro principios fundamentales (entre otros) son: la dignidad humana, el bien común, la rectoría (participación), y la opción preferencial por los pobres. Para entender la Enseñanza Social Católica, es muy útil explorar estas fuentes:

  • Sobre los conceptos, los Principios y Siete Temas de la Enseñanza Social Católica CST en inglés – dar click aquí.
  • Vaticano II, Gaudium et spes, 26 (Diciembre 7, 1965) sobre el bien común entendido como “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos sociales y sus miembros individuales el completo y fácil acceso a su propio cumplimiento”.
  • Un magnífico libro para estudiantes y grupos de estudio sobre cómo aplicar la Enseñanza Social Católica a cuestiones como la migración. (en idioma Inglés): Collier and Strain, Global Migration. What’s Happening, Why, and a Just Response. Dar click aquí.

 

 

Los Métodos para la Reflexión

Al enfrentarse con cuestiones sociales como la migración, la pobreza y el impacto del cambio climático, las comunidades reflexionan sobre las formas de responder. Es vital, un método para aprender a pensar críticamente sobre los temas, de lo contrario los sesgos y supuestos serán proyectados en el otro. Se ofrecen a las comunidades, dos enfoques de reflexión crítica que pueden adoptar para poner en acción.

Método 1:

Este método tiene su inspiración en los escritos del jesuita canadiense Bernard Lonergan. El núcleo de su pensamiento gira en torno a la noción de preceptos trascendentales: estar atento, ser inteligente, ser razonable, ser responsable, estar en el amor. Estos preceptos nacen de la evolución y se construyen en nuestra composición psíquica; no son sólo un conjunto de herramientas lógicas.

Independientemente de nuestra cultura, idioma o condición social, naturalmente llevamos a cabo este proceso de conocimiento y comprensión. Todos nos preguntamos y queremos saber el por qué. Empezamos a hacer preguntas y encontrar respuestas. Estas respuestas conducen a las conexiones, los vínculos, la percepción o conocimiento (insight), y a otras preguntas. Hacemos juicios acerca de la situación sobre la base de los valores que apreciamos, como la dignidad de la persona y del bien común. Enseguida, tomamos una decisión para actuar. Cuando los juicios se hacen de acuerdo a los valores de la verdad, el bien y la belleza, las acciones contribuirán a la prosperidad o florecimiento humano. Cuando no, contribuyen a la decadencia y descomposición.

Las personas practican los preceptos trascendentales en sus vidas diarias. Ahora bien, las comunidades pueden también practicar los preceptos observando su situación (¡Estar atentos!) y preguntar y contestar preguntas acerca de ella: ¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo llegar? Los datos deben ser recolectados (¡Ser inteligente!). Después de recopilar los datos y las percepciones o conocimientos relevantes para el tema que nos ocupa, la comunidad contempla los datos y se pregunta: “¿Es así?”, “¿Esto es de lo que se trata?”, “¿Hay más preguntas que deban plantearse?” (¡Ser razonable!). Si la comunidad considera que tiene el entendimiento, por limitado que sea, entonces hace un juicio acerca de la situación en función de un conjunto de valores (principios básicos de la Enseñanza Social Católica y los valores del Evangelio). Se adopta entonces una decisión para actuar o no (¡Ser responsable!).

Estos son los preceptos trascendentales, y si una comunidad es fiel a la práctica, crea las condiciones necesarias y aumenta la probabilidad de algo más humano, justo, que al amar, emerge. Los preceptos son trascendentales porque mueven a la persona o a la comunidad más allá de sí misma, a la búsqueda incesante de “ir más allá”. Ese “más allá” es el encuentro personal con un Dios amoroso; el terreno de todos nuestros sentimientos, nuestras decisiones y acciones. San Pablo escribe sobre el amor de Dios que brota y se desborda en nuestros corazones (Rm. 5, 5); un versículo favorito citado más de 700 veces por San Agustín. Esta experiencia del amor divino y el ser amado incide en nuestras decisiones, juicios, indagaciones y percepciones de todo lo que nos rodea. El método de los preceptos trascendentales es otra manera de hablar de los corazones de fe inquietos por buscar entender, actuar y amar.

  • Una guía útil para comprender los preceptos trascendentales de Lonergan es el libro en idioma Inglés de Mark T. Miller, The Quest for God & the Good Life. dar click aquí.
  • Otras fuentes sobre los escritos de Lonergan. dar click aquí.
  • Links de Lonergan en Español: dar click aquí.

     

 

Método 2:

El segundo método es similar al primero que ya he mencionado. Las personas están más familiarizadas con el enfoque “Ver-Juzgar-Actuar” para explorar las situaciones. Este método, fue elaborado primeramente por sacerdotes franceses que trabajan por la justicia social, y puesto en marcha en un movimiento llamado Acción Católica. El método fue posteriormente desarrollado en América Latina en la década de 1960, por las comunidades religiosas y los grupos pequeños llamados comunidades cristianas de base. Los campesinos y las comunidades rurales se han organizado en estos grupos para reflexionar sobre las estructuras injustas, la opresión de los pobres. Este método sigue siendo utilizado por quienes trabajan en temas de justicia social.

Ver

El primer paso en el método Ver-Juzgar-Actuar es “ver” lo que está sucediendo en un entorno particular. El análisis social y la recopilación de datos son importantes en esta fase de investigación: ¿Realmente, qué está sucediendo? El Papa Francisco nos invita a ver con los ojos de la fe. ¿Cuáles son los “signos de los tiempos”? Vienen a la mente las palabras de Jesús: ¿Por qué no sabes cómo interpretar el tiempo presente? (Lc. 12, 56). Uno no debe limitarse sólo a “mirar”. El “ver”, por otro lado, requiere plantearse y responder muchas preguntas a fin de comprender las causas de una situación. Cada problema es el resultado de un complejo conjunto de factores sociales, económicos, políticos, y fuerzas geográficas, que puede ser abrumador el comprenderlos. Una forma de ascesis para el presente siglo XXI, es el comprometerse a comprender la complejidad de los problemas sociales subyacentes.

Juzgar

El segundo paso en este proceso es el evaluar, es decir, desarrollamos una fase evaluativa. En tiempos difíciles, uno podría sentirse agobiado y paralizado. Es muy útil tener una brújula moral que nos mueva ir más allá del sentirse impotente, de superar la impotencia. Aquí se requiere reunir los datos, los relatos, las investigaciones y reflexiones que obtuvimos en el primer paso, y analizarlos con la brújula moral de la Enseñanza Social Católica y los Evangelios. En oración, las comunidades podrían advertir esta pregunta: ¿Cuáles son los tres aspectos que impactan a este ambiente, que si no los respondemos en este momento, tendrán consecuencias drásticas contra la comunidad en su conjunto durante los próximos 25 años a partir de ahora? Este paso toma los datos recopilados que se llevan a la oración, y contempla las consecuencias a largo plazo.

Actuar

La acción sin la reflexión ética es ciega, pero la reflexión ética sin acción es inútil (Collier and Strain, 110). Motivada por la urgencia de las situaciones y al haber reflexionado de manera crítica estos problemas, la gente toma una decisión para actuar. Como agustinos, queremos tener en cuenta el párrafo 185 de las Constituciones de la Orden, tanto en forma personal así también como un tema para debatir con las comunidades locales. Junto con este documento, el siguiente paso es llevar a cabo la reflexión sobre los ODS: ¿Cuáles son las necesidades urgentes? ¿Qué categorías de los ODS recaen en: Meta # 1– “Erradicar la pobreza”, Meta # 4– “Educación de Calidad”, o Meta # 13– “Acción por el Clima”? Identificar el o los objetivos, enseguida, consultar el folleto “Transformar nuestro mundo”, y estudiar en el mismo folleto las metas de acción de ese objetivo. Trabajar de este modo y conectar esta actividad con la Oficina Internacional de los Agustinos en Nueva York, USA y sus recursos, es una manera mediante la cual las preocupaciones locales y regionales encuentran una voz a nivel internacional.

 

Por Robert Dueweke, OSA

(www.dueweke.net) Abril 1, 2017.

(Traducido por Maria Elena del Collado, Cuernavaca, Mexico)

 

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