¿Por qué los Agustinos están en las Naciones Unidas?

LOS AGUSTINOS ESTAMOS EN LAS NACIONES UNIDAS: AHÍ ES DONDE NOS PERTENECEMOS

(Reflexión por P. Juan Paul Szura, OSA; traducción por M. Elena del Collado, Cuernavaca)

 Los agustinos participamos en las Naciones Unidas (ONU) como una organización no gubernamental (ONG). Hemos llevado a cabo un servicio en las Naciones Unidas, como ha ocurrido con otros institutos religiosos de hombres y mujeres, tales como los franciscanos, dominicos y los carmelitas. Otras comuniones cristianas que incluyen a los luteranos, los metodistas, a la sociedad religiosa de los amigos (Quakers), así como a las comunidades religiosas de judíos, musulmanes, budistas, hindúes, los creyentes del jainismo y el sintoísmo, tienen también una presencia en la Naciones Unidas. Los motivos confesionales de las ONG incluyen dar testimonio de nuestras creencias en la escena mundial, llevar la fe a la acción mundial, y enriquecer nuestra propia espiritualidad con perspectivas internacionales e información. Más aún, tras arribar a la ONU, las ONG encuentran múltiples posibilidades para la colaboración ecuménica e interreligiosa.

Un motivo importante para las ONG católicas de la ONU, lo es el discurso que el Papa Juan Pablo II pronunció en Nueva York ante las Naciones Unidas, el 2 de octubre de 1979, al declarar la necesidad indispensable de la misión de una ONG en la ONU:

Ninguna organización, ni siquiera las Naciones Unidas o cualquiera de sus organismos especializados, pueden por sí solos resolver los problemas globales que están constantemente atrayendo su atención, si sus preocupaciones no son compartidas por todas las personas. Es entonces la función privilegiada de las organizaciones no gubernamentales: ayudar a llevar estas preocupaciones a las comunidades y a los hogares de las personas; y traer de vuelta a los organismos establecidos, las prioridades y las aspiraciones de la gente para que todos los proyectos y las soluciones previstas puedan ser verdaderamente orientadas y respondan a las necesidades de la persona humana.  

Aunque estas palabras se aplican a todas las ONG en la ONU, Juan Pablo II, en su Carta Apostólica Augustinum Hipponensem, del 28 de agosto de 1986, hace una penetrante observación acerca del alcance del enfoque pastoral de san Agustín, que deberá ser una base sólida para la tarea de la ONG agustina en la ONU. La actividad pastoral de san Agustín “tenía tres campos que se extienden como círculos concéntricos: la Iglesia local de Hipona, que no era grande pero estaba agitada y necesitada; la Iglesia Africana, que fue tristemente dividida entre católicos y donatistas; y la Iglesia universal, que fue atacada por el paganismo y el maniqueísmo, y perturbada por movimientos heréticos”.

Agustín se encauzó a tres niveles de comunidad: local, nacional y mundial, por lo que hoy nuestra presencia agustiniana en la ONU está en su espíritu. Hace siglos, los agustinos lucharon contra el hambre con la ayuda inmediata, dando de comer a los hambrientos. Más recientemente, y sin abandonar el auxilio urgente, empezamos a combatir el hambre a niveles nacionales a través de proyectos de colaboración y promoción de políticas. Y en la actualidad, sin renunciar a la ayuda inmediata y el apoyo nacional, podemos ahora sumarnos a la lucha mundial contra el hambre a través de organismos de las Naciones Unidas: la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para fortalecer la seguridad alimentaria mundial; el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para proporcionar una eficaz asistencia de alimentos y nutrición donde es gravemente necesario; el Fondo Internacional de la ONU para el Desarrollo Agrícola (FIDA) para combatir la pobreza rural, especialmente en los países en desarrollo. Lo cierto es que al alimentar a los hambrientos, en verdad se sirve a Jesús sufriendo de alguna forma en el menor de sus hermanos y hermanas (Mt. 25).

En 1987, un año después que el Papa Juan Pablo II reconociera la tarea de san Agustín como operante en los tres niveles de la comunidad -local, nacional y mundial- su Encíclica Sollicitudo Rei Socialis (9), encaminó a toda la Iglesia a acoger este mismo alcance pastoral. “Ante todo, es menester eliminar un posible equívoco. El reconocimiento de que la «cuestión social» haya tomado una dimensión mundial, no significa de hecho que haya disminuido su fuerza de incidencia o que haya perdido su importancia en el ámbito nacional o local…Por el contrario, (las cuestiones]) dependen cada vez más de la influencia de factores más allá de las fronteras regionales y las fronteras nacionales”. Esta es la razón por la que la Iglesia está en la ONU. Esta es la razón por la que los agustinos se pertenecen allí.